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lunes, 31 de octubre de 2011

Sobre Pagina12, la "moda" de la Cumbia Colombiana y La Delio Valdez.

Como uds. seguramente sabrá, o habrá intuido producto de su mente perspicaz, Sabor a Cumbia no es otra cosa que un vástago, un desprendimiento sensorial, una transmutación física bajo la forma de blog de la Orquesta de Cumbia Delio Valdez. Su objetivo es difícil de precisar, pero indudablemente merodea en torno a generar un espacio para compartir reflexiones, música y arte con todos los cumbiamberos del universo.
Y si bien no es costumbre de Sabor a Cumbia la autoreferencia, o mejor dicho la referencia a la Orquesta de Cumbia Delio Valdez, en esta ocasión queremos señalar una característica de ese conjunto musical: la humildad y el respeto con el que encara el trabajo propio y ajeno.
Por eso queremos agradecer a Página 12, a su Suplemento No y a los laburantes de ese medio que nos hicieran ésta nota; como así también saludar por este medio a la Orquesta Todopoderoso Popular Marcial y a Sonora Marta la Reina, a quienes si bien no conocemos personalmente seguramente comparten con nosotros el amor y el respeto por la cumbia.
Acto seguido, nos dedicaremos a la controversia solapada, dando rienda suelta a las peripecias de la mente, que habitualmente nos conduce por el inagotable camino de la reflexión a la que nos abocamos acto seguido y con su debido permiso.

Empecemos por el principio
En una noche llena de estrellas, se hizo presente un amable periodista de Página 12 en un boliche del barrio del Abasto, luego de que la Orquesta finalizara su prueba de sonido y justo en el preciso instante en el que llegaban las empanadas y las cervezas. Sabor a Cumbia dió cuenta a los estimados lectores de la repercusión que había causado dicho reportaje en ésta nota. En efecto, lejos de tomar el tema ligeramente, ante la consulta relativa a si la cumbia era una moda, este Blog se decidió a indagar con humildad algo que la intimidad intuíamos: El Origen de la Cumbia en la Argentina data de mediados del siglo pasado y la Orquesta de Cumbia Delio Valdez no es mas que un eslabón de esa larga cadena cumbiera.

Suponemos que, para un periodista que le toca analizar un fenómeno netamente social como la Cumbia, existen limitaciones de tiempo y espacio prestablecidas por un jefe de redacción (que seguramente poco sabe de la cuestión que se ventila aquí) y que limitan su labor analítica.
Sabemos que P12 es un diario dirigido hacia el mercado capitalino, para cuyos lectores va dirigido ese menú de salsa abundante (Patricio Rey Dixit).
Intuimos que a veces no se trata de analizar la verdad, sino de satisfacer el ego de los potenciales lectores (el cliente tiene la razón?).

Pero...
Creemos que el análisis de cualquier cosa, y mas de un fenómeno netamente social como la Cumbia,  no puede encararse suponiendo que tal cosa empieza  desde el momento que el editorial del diario se ayuna de su existencia.
Y que aún en el hipotético caso que al asiduo lector del P12 no le interese saber que pasa del otro lado de la General Paz, no hay excusa para obviar la gran trayectoria de un montón de conjuntos y músicos que vienen interpretando la cumbia en este país desde hace mas de 70 años.

Nos consideramos dignos vástagos de la tradición cumbiera Argentina. De la familia Wawanco, de los que rezan a San Landero y bailan colombiano con Jimmy y su Combo Negro, de los que creen que Flor de Piedra tienen tanto para decir a este mundo como la Orquesta Estable del Teatro Colon.


Dicho lo dicho, espetado nuestra opinión al ciberespacio, dejando nuestras reflexiones al mundo exterior para que este las mastique, regurgite y nos la devuelva bajo la forma de: a) abucheos y/o aplausos, b) interrogantes y/o respuestas, c) otras reflexiones y/o insultos; nos despedimos con algunas escenas cinematográficas que nos vinieron a la mente ni bien leímos la nota que hicimos mención.

ESCENA 1.
Jimmy, con todo su combo negro a cuestas, se sienta en una mesa de un bar situado sobre  la calle Moises Lebensohn, a pocos metros de la estación Boulogne del Ferrocarril Ex-Belgrano.
Con un gesto displicente encarga al mozo "lo de siempre" y extrae el Suplemento NO del Página 12 que encuentra disponible en su mesa habitual. Ojeando por arriba  alcanza a leer: “Nadie podría asegurar en qué momento exacto sucedió, ni cuáles fueron los inexplicables tramados sociales que engendraron el fenómeno. Pero, de un día para el otro, la cumbia dejó de ser –para muchos– eso que pasan al final de los casamientos, justo después del carnaval carioca, cuando los invitados ya se pusieron la corbata de bincha y andan demasiado borrachos para protestarle al DJ”
Mientras por su mente pasan rauda y fugazmente años y años de cumbia colombiana, de noches de sudor y baile en el Tropitango, curtiendo el acordeón de Andres Landero y haciendo bailar la buena cumbias a la muchedumbre envilecida, su pupila se acomoda en el rabillo del ojo, enfoca con mayor atención la nota y lee el nombre: Orquesta de Cumbia Delio Valdez.
(Quizá algún físico algún día pueda explicar porque el tiempo es uno cuando el acontecer es el recuerdo y otro cuando la vara en que se mide es la vida cotidiana.)
Repentinamente vuelve a prestar atención al acontecer del mundo real cuando escucha pasar a un joven de visera cantando “porque yo curto la onda de la cumbia colombiana, para cantarla señores hay que llevarla en el alma”.
El mozo se acerca a la mesa manejando con destreza una bandeja con varias botellas. Se para frente a jimmy mientras su dedo índice hace círculos sobre el cúmulo de bebidas hasta posarse sobre sifón y un tinto de 375 cc. Con su mano izquierda saca la cuenta del bolsillo frontal superior de su delantal, la clava en el pinche y lo mira a Jimmy a esos dos islotes blancos que tiene en su rostro moreno: “o te lo cargo en la cuenta?”.

ESCENA 2.
En el momento exacto en el que reloj marca las 18 hs., se escucha la alarma que avisa el fin de las tareas. Se baña rápido, saca su ropa del locker y camina velozmente hasta la puerta de salida donde introduce el cartón troquelado en el controlador. La maquina le devuelve un pitido que escucha con placer. Saluda con un gesto austero al segurata de la salida y cruzando rápidamente las rejas se arroja por la barranca que separa la fábrica de la Panamericana.
“Gol de Riquelme”, murmura mientras estira el brazo derecho, busca monedas con el izquierdo y calcula que el 15 detendrá su marcha en el momento exacto en el que la caída libre de su cuerpo alcance la parada del bondi. Sin detener la marcha sube las escaleras y se posa frente a la maquina. Saca boleto y ni bien gira su cuerpo logra divisar una asiento libre al fondo … “dos a cero”, piensa.

Con el desparpajo que le otorga el cansancio acumulado por el trajín cotidiano, clava la vista sin disimulo en el diario de su compañera de asiento, y alcanza a leer un final de nota que dice “baila una cumbia colombiana y vuelve a Belgrano”.
Se acuerda de sus años mozos, cuando se lucía en las pistas de La Mónica al compás del Ritmo de Colombia. Piensa en el y en su actual mujer. "Ella baila la cumbia en tropitango", murmura por lo bajo. Abre la puerta de su casa y mientras saluda a cada uno de sus hijos le hecha un chupada al mate hasta hacerlo sonar. Pone el CD en la compactera, agarra a su Mulata de la cintura y susurra en su oido la letra de este tema que solían bailar... hace no tanto tiempo.

3 comentarios:

Delio Valdez dijo...

Dedicado a Ale Perez, cumbiero de ley

Anónimo dijo...

Gente SON MUY GROSOS!

¨de los que creen que Flor de Piedra tienen tanto para decir a este mundo como la Orquesta Estable del Teatro Colon¨ comparto, reivindico, sumo, y disfruto de este enunciado político-cultural tan groso. Gracias

Anónimo dijo...

Oración a San Landero.
Ruego a ti para que en la tierra
nunca falten cumbia y ron,
y la negra domitila baile
al compas del llamador.
AMEN.